Pediatras españoles encendieron las alarmas tras detectar un aumento preocupante en menores que usan la plataforma de videojuegos Roblox con comportamientos peligrosos. Según la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA) y el Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (CPS‑AEP), algunos niños han llegado a consulta con síntomas que sugieren una exposición nociva a los chats del juego.
Principales riesgos identificados
- Autolesiones: Se han registrado menores que se autoagreden, un patrón que algunos pediatras vinculan con interacciones en los chats de Roblox.
- Cambios emocionales: Ansiedad, alteraciones del sueño, cambios bruscos de humor o retraimiento social son algunos de los signos más comunes.
- Contenido sexual y violento: Los pediatras advierten que en los chats algunos niños son incitados a ver pornografía, cuestionar su identidad sexual o incluso compartir imágenes de violencia.
- Riesgo de vulnerabilidad: Además del daño psicológico, se menciona la posibilidad de que los menores se vean involucrados con usuarios peligrosos, debido a la comunicación con desconocidos en entornos poco supervisados.
Recomendaciones para familias y pediatras
- Para padres: Revisar si sus hijos usan Roblox, especialmente su función de chat. Abrir un diálogo sincero sobre los riesgos y fomentar un ambiente de confianza donde puedan expresar experiencias incómodas.
- Para pediatras: Preguntar directamente en las consultas sobre el uso de Roblox, incluso cuando no sea el motivo principal de la visita. Si hay señales de alerta, activar protocolos clínicos y de denuncia.
- Acción institucional: En casos graves, se recomienda informar a la Agencia Española de Protección de Datos y denunciar ante las autoridades pertinentes aportando evidencia de los chats si es necesario.
Conclusión
Lo que podría parecer un videojuego inofensivo para muchos menores se ha convertido en una preocupación médica real. La advertencia de los pediatras no es solo sobre el tiempo de juego, sino sobre los contenidos que circulan en los chats, que podrían inducir comportamientos autolesivos y alterar gravemente la salud mental de los más jóvenes. La prevención pasa por vigilancia, comunicación y acción tanto de las familias como del sistema sanitario.
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